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miércoles, 16 de octubre de 2013

La visita del Dalai Lama y la Situación Tibetana. Por Tsewang Phuntso (2013)

Esta entrada es solo la transcripción de un artículo escrito por Tsewang Phuntso que se puede encontrar en el suplemento de edición especial de "84 mil palabras que despiertan" de Editorial 84mil con motivo de la reciente visita del Dalai Lama en México.

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LA VISITA DEL DALAI LAMA Y
LA SITUACIÓN TIBETANA
Por Tsewang Phuntso



A dos años de su tercera visita, Su Santidad el Dalai Lama retorna a México donde impartirá charlas y enseñanzas. El máximo líder espiritual tibetano lleva grabado en su corazón todo el respeto y el amor demostrado por el pueblo mexicano en cada una de sus visitas, en los años de 1989, 2004 y 2011.

"México ama a Tíbet", rezaba una pancarta en el Estadio Azul en septiembre de 2011. Esa demostración de afecto y empatía resulta de gran importancia para todo el pueblo tibetano, en momentos en los que atraviesa por uno de los periodos más críticos en los más de sesenta años de ocupación de su territorio.

 En efecto, en los últimos años ha habido un notorio y marcado recrudecimiento de las políticas llevadas a cabo por el gobierno chino en detrimento de la cultura tibetana. La lucha pacífica por detener o al menos alentar su socavamiento se hace cada vez más ardua y más difícil de sostener para los tibetanos.

En lo que tiene que ver con el idioma, se ha profundizado su desvanecimiento, al punto que los textos de estudio en tibetano han sido cambiados por textos en chino. Esto ha generado protestas pacíficas de estudiantes del ciclo medio, pero el gobierno se ha mantenido firme en su propósito de impulsar el estudio del chino mandarín por sobre el tibetano.
Si los tibetanos quieren progresar en su trayectoria académica o conseguir empleos dignos, deben dominar el chino mandarín en detrimento de su cultura.

Otro punto de incidencia en la supresión de su identidad cultural ha sido el programa de traslado y reubicación de los nómadas que durante toda la historia han poblado la meseta tibetana, desplazándose de un lugar a otro para buscar los lugares más adecuados para alimentar sus ganados.

Durante siglos, los nómadas tibetanos no sólo han aprendido a sobrevivir en lugares y climas inhóspitos y muchas veces adversos para la vida humana, sino que además han sido responsables de una naturaleza tan impactante como frágil.

Así han logrado que el ecosistema tibetano se haya mantenido prácticamente virgen hasta mediados del siglo XX, cuando se produjo la invasión china. Ese ecosistema de importancia vital no sólo para el Tíbet si no para el mundo, se ve comprometido si no se genera un inmediato cambio en las políticas medioambientales llevadas adelante por el gobierno chino.

La tala indiscriminada, la construcción de represas y las actividades de minería a gran escala están socavando la naturaleza de la región que ha motivado la denominación del Tíbet como el "Tercer Polo" y ha alimentado con el agua de los ríos que nacen en la meseta tibetana a casi un tercio de la población mundial.

Concretamente, un tema por demás sensible como el del agua, tenderá a agravarse en los próximos años, cuando de acuerdo con un alto responsable de una compañía hidroeléctrica china, la mayor parte de la energía hidráulica de Tíbet sirve para satisfacer las necesidades del resto de China.

Esto sumado a la construcción de presas para desviar el curso de los ríos y llevar agua a poblaciones chinas que carecen de ella, supondrá una mengua notoria en el flujo de este recurso que hasta ahora llegaba a otras populosas poblaciones de Asia.

Con la impotencia de más de 60 años de una cruenta ocupación y el desconocimiento de sus derechos fundamentales, 121 tibetanos han decidido inmolarse en los últimos años. Estas personas se han sumergido en las llamas, no en la comisión de un suicidio. Se trata de un acto de sacrificio de una enorme magnitud, para llamar la atención de la comunidad internacional sobre la situación límite que está viviendo su pueblo y el punto cercano a la extinción en el que se ubica su cultura.

El último mensaje que han dejado el es grito por el el retorno del Dalai Lama a su patria y el deseo de la recuperación de su libertad.

La adopción de esta drástica medida es motivada por la imposibilidad de manifestar su desacuerdo con las políticas del gobierno chino por otras vías, ya que toda manifestación, por pacífica que sea, culmina con la detención, la tortura, la desaparición o la muerte de quienes la realizan.

Lamentablemente, las autoridades chinas, lejos de mostrar empatía con quienes han entregado su vida por esta causa y atender los reclamos que han motivado estos hechos, han optado por redoblar la dura represión, llegando al arresto de familiares conocidos, amigos y personas cercanas a los inmolados.

Por eso es tan importante para el pueblo tibetano contar con expresiones de apoyo y comprensión como las que el pueblo mexicano ha demostrado con entereza y espíritu, más de una vez. A esa muestra de solidaridad y empatía vaya mi más profundo reconocimiento.

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¿Qué les pareció?

sábado, 24 de septiembre de 2011

Dalai Lama... Circo maroma y teatro... ¡¡naaa!!

Eran las 3:30 a.m., y mi celular sonó para despertarme para la jornada dominical.
En la casa todos esperabamos nuestro turno para bañarnos y arreglarnos, ya preparados todos, llamamos al sitio de taxis para que pudiéramos llegar lo más temprano posible al Estadio Azul.
Al rededor de las 4:40 a.m. llegamos al estadio, en cada puerta había al menos 4 o 5 personas (¡muchas llegaron desde las 4, y algunas hasta durmieron afuera del estadio!), nunca habíamos hecho una locura así, pero todo era por obtener un buen lugar para apreciar la conferencia. Después de esperar bastante tiempo (de verdad, formado y sin hacer nada, un par de horas son eternas), a las 7:30 a.m. al fin se pudo accesar.
Pero... ¿cuál fue la sorpresa?... bueno, que el esfuerzo que hicimos por llegar temprano valió queso.
Hace unas cuantas semanas, cuando recogimos en Casa Tíbet los boletos para ir a ver al Dalai Lama, se explicó claramente que los lugares marcados en los boletos no serían respetados, ya que la entrada sería libre y podrías sentarte donde quisieras una vez accesaras con tu boleto. De ahí, que toda la gente llegara desde muy muy temprano, o un día antes, para alcanzar un buen lugar.
El día de hoy, al entrar al estadio, bueno, simplemente nos pasaron con un acomodador, al cual le comentamos nuestra inconformidad, ya que habíamos hecho un esfuerzo bastante grande para llegar ahí temprano para que resultara que salieran con otra cosa.
Ahí la primera molestia del día, sin embargo, no nos tocó un lugar tan malo (no era el mejor claramente) pero al menos se veía el escenario y podías apreciar lo que se hacía durante el evento.
Todo comenzó con palabras del presidente de Casa Tíbet, y luego, abrió el evento una cantante cuya existencia era completamente desconocida para mi: Chukie Tethong.
Muy emotiva la cantante, cantó canciones (jajaja, valga la enorme redundancia) antinguas de diferentes regiones del Tibet, pero  realmente bonitas. Lo que sí, es que las canciones tradicionales asiáticas tienen la fama de ser kilométricas y en cierta forma monótonas; para mi poco entrenado oído hubo un par de canciones que me parecieron lo mismo, sin embargo, es una gran oportunidad de relajamiento: ¡¡cuándo habíase visto un estadio callado por tanto tiempo!! jajaja. Al menos a mí no me había pasado.
Otra sorpresa del evento, fue la aparición de Richard Gere, que dirigió algunas palabras al público, ensalsando la belleza de México y por supuesto, hizo mención del evento que ocurrió exáctamente hace 10 años en Nueva York. Contó que cuando eso sucedió, el no había escuchado nada y que era un día muy bonito, se dirigía hacia un retiro y cuando llegó todos lloraban por eso (q maricas, jajaja, no es cierto) y bueno, fue toda una experiencia.
Finalmente, hizo su aparición Su Santidad el Dalai Lama, quien me pareció una persona de lo más simpática y centrada en lo que comenta a cerca de la vida. En la conferencia que dió se dijeron muchas cosas, entre ellas, el que todos queremos una vida feliz, que es necesario ver los problemas desde perspectivas más amplias y que es necesario que uno no se encapsule en su propia depresión.
En realidad, a mi se me hizo un mensaje contra el egoismo del ser humano, pues la recomendación de no ensimismarse en los problemas propios viene con la postdata de no creerse tan importante, y por otro lado, ver todas las posibles soluciones existentes, o si no, encontrar la mejor manera de enfrentarlo a través de una visión más amplia de las cosas.
El gran ejemplo que puso, fue el de su exilio, pues con ello prácticamente lo perdió todo: su país, y ese sí que es un gran problema: "solo imaginen, si no hubiera visto las cosas desde una perspectiva más amplia... tal vez me hubiera tirado al alcohol y las drogas". Un argumento que me pareció genial.
Sin embargo, a pesar de que la plática del Dalai Lama fue gratificante en cuanto al esfuerzo que pusimos para estar ahí, realmente terminamos con la espalda toda torcida, pues he de decir que las malditas sillitas del Estadio Azul, son lo PEOR de lo PEOR. ¡A quién carajo se le ocurre poner asientos de plástico de tamaño kinder garden para los traseros de personas adultas que por lo general asisten a eventos en ese lugar! De verdad, habría preferido que dejaran el vil cemento para sentarse, así habría sido más cómodo, y aparte el espacio para las piernas es extremadamente pequeño. De verdad, que aunque vuelva el Dalai Lama no vuelvo  a ir a esa porquería de estadio, es de lo más horrible.
En fin, por más que fue un evento gratuito y lo que quieran, no se pudo evitar caer en cuestiones un tanto señalables. Que quiero decir, bueno... para empezar, sobre la cancha hubo una sección VIP, en donde llegaron puras personas $$$$ por obvias razones. Claro, solo reconocí a Juan Osorio porque lo enfocaron en una de las cámaras, pero en realidad no me estuve fijando quien estaba y quien no, porque no me interesa en lo más mínimo. Pero, la verdad hacer esa clase de distinciones siento que no encajaban con la clase de evento del que se trataba.
Segundo, a pesar de que al Dalai Lama se le tiene que cuidar, digo está viejito, un poquito débil y aparte es una persona religiosa y políticamente hablando muy importante, el que se note que los empresarios que patrocinaron el evento se muestren hasta cierto punto presumiendo por estar junto a este personaje, es un tanto desagradable, porque su lenguaje corporal indica "como yo SÍ tengo dinero, estoy aquí". Deberían ser más discretos.
El mundo de las altas ligas del dinero, creo que nunca cambiará. De ahí que surjan muchos que digan que el Dalai Lama es un fraude, o que se la pasa viajando entre lujos cuando su gente lo necesita, etc, etc. Bueno, yo creo que es la forma en que cada quien lo tome, finalmente su meta ya no es hacer una lucha tipo Ché, Fidel, etc. sino llevar un mensaje de paz al mundo (aunque suene tipo miss universo), pero para hacerlo, debe lidiar con muchas cosas entretejidas al rededor.
Creo que como líder político, le tocó uno de los peores enemigos a la autonomía o la soberanía y la libertad, que es China. Él sabe muy bien que su país no será liberado, y menos con una lucha pacífica, pero habrá que ver lo que depara el futuro, cada vez más cercano para la próxima coyuntura.
En fin, esta entrada es especialmente por la experiencia que viví durante esta visita, aunque terminé molida y desvelada, valió la pena escuchar a uno de los pocos líderes originales que quedan en esta tierra.